REDUCCIÓN PROGRESIVA DEL ISD Y SU IMPACTO SOBRE LAS EMPRESAS EXPORTADORAS NO PETROLERAS DEL ECUADOR EN EL AÑO 2022

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Date
2023-04-19
Authors
ANGGIE LISBETH BURGOS CRUZ
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Abstract
El Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) aparece en el Ecuador desde el año 2007 con la finalidad de mantener estable la economía dolarizada y desincentivar la fuga de capitales al exterior, generando efectos colaterales dentro de variados sectores de la economía siendo uno de ellos el sector exportador no petrolero, que, a pesar de las medidas establecidas por el gobierno en forma de incentivos tributarios, han afectado su liquidez y limitado su desarrollo natural. Por ello se planteó la presente investigación que aborda la reducción progresiva del ISD y el impacto que se genera sobre el sector exportador no petrolero en el año 2022, a través de un con un análisis histórico de la evolución tanto del sector exportador no petrolero como de la recaudación tributaria del ISD; con una investigación de tipo descriptivo y enfoque cualitativo, utilizando como principal instrumento la revisión documental. A través de la investigación se logró identificar el desenvolvimiento de ambas variables y la estrecha relación que mantienen, obteniendo como resultado que la reducción progresiva del ISD impacta positivamente sobre el sector exportador no petrolero del Ecuador.
Description
Contexto histórico social del objeto de estudio La implementación de impuestos por parte de los gobiernos a escala mundial está orientada a recaudar los ingresos necesarios para el correcto funcionamiento del Estado, así como para regular determinadas actividades o comportamientos de los contribuyentes; sin embargo, de la aplicación adecuada de estos tributos dependen los efectos positivos o negativos que se pueden generar en el desarrollo económico de un país (Fuentes & Morales, 2019). En este sentido, existe el caso del impuesto a la salida de divisas (en adelante ISD) que se ubica dentro de los tributos reguladores que ayuda a resguardar los capitales dentro de una nación, evitando así su fuga desmedida hacia el exterior y generando una reinversión de los fondos a escala nacional. A nivel regional, América Latina ha vivido un crecimiento de la inversión extranjera que ha venido de la mano con cambios en legislación tributaria relacionados directamente con la conducta de salida de capitales, teniendo que aplicar medidas reguladoras que eviten las denominadas inversiones “golondrina”, que pretenden realizar inversiones en el corto plazo y obtener rendimientos altos para luego generar una fuga masiva de los capitales hacia el exterior (Pesantez, Aguilar, & Pérez, 2021). A nivel local, Ecuador ha tenido una importante evolución en materia de legislación tributaria a partir de la implementación del ISD en el año 2007, con una tarifa inicial de 0,5% y su incremento progresivo hasta ubicarse en la tasa del 5% vigente hasta finales de 2021. La inserción de este impuesto ha sido objeto de grandes debates desde sus inicios, donde se ha apreciado posturas a favor y en contra de que el ISD se haya convertido en uno de los impuestos de mayor recaudación tributaria (Fuentes & Morales, 2019). Durante la última década se ha posicionado entre los primeros cuatro impuestos que mayor cantidad de ingresos generan en el Ecuador, dentro de los cuales el Impuesto al valor agregado lidera la lista con una participación de más del 50%, continuado con el Impuesto a la renta con un aporte mayor al 30%, seguido del Impuesto a la salida de divisas que en el año 2012 alcanzó 2 su mayor recaudación histórica superando el 10% de participación y, finalmente, el Impuesto a los consumos especiales con una contribución de más del 6% (Sánchez, García, Rugel, Marcillo, & Morán, 2020). En este contexto, se podría definir al ISD como un salvavidas económico para evitar un crecimiento ficticio de la economía mediante inversiones que generarían una inflación al retirar los capitales del país y a su vez recaudar grandes valores en tributos año tras año; no obstante, existen criterios que alejan al ISD de ser un tributo totalmente favorable para la estabilidad económica de sectores importantes del Ecuador. El sector exportador no petrolero está situado como uno de los más dinámicos en la economía actual del Ecuador, mostrando con un crecimiento notable con el que ha logrado altos porcentajes de participación; por ejemplo, en el año 2021 abarcó el 68% del total de ingresos por exportaciones, con un crecimiento del 19% en relación con el año anterior, por lo que se ha convertido en uno de los sectores más importantes para la balanza comercial del país (Banco Central del Ecuador, 2022). Los representantes del sector exportador no petrolero sostienen que para desarrollar adecuadamente su actividad es necesario importar insumos, materias primas y bienes de capital que se ven directamente gravados por el ISD; así mismo, cuando se realizan exportaciones y las divisas generadas por el pago de estas no son recibidas en el país dentro de los seis meses posteriores (Pesantez, Aguilar, & Pérez, 2021). En este orden de ideas, el pago del ISD no es aceptado por el gremio de exportadores no petroleros debido a que, a pesar de los incentivos ofrecidos por el gobierno para no afectar su desarrollo, se genera una falta de liquidez importante al tener que cubrir los valores del ISD hasta su posterior devolución mediante crédito tributario; así mismo, se incrementan sus precios de venta cuando este gravamen es trasladado, en algunos casos, al producto final. Como respuesta a las inconformidades generadas por el cobro del ISD, el gobierno del actual presidente Guillermo Lasso toma la iniciativa de generar una reducción progresiva trimestral del tributo (tabla 1) mediante el Decreto Ejecutivo No 298 (2021) publicado en diciembre de 2021 y que entró en vigor a partir de enero de 2022, a través del cual se establece un 3 decrecimiento total del 1% durante el año, fijando la nueva tasa del ISD al 4% a partir de octubre de 2022.
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